Por José G. Martínez Fernández.
-Buenas tardes don Pablo. Vengo en nombre de Francisco Melo Santos, el poeta: su amigo, mi amigo. En Arica leímos juntos nuestra poesía…en los setenta…o poco antes…
-Era un buen poeta ese muchacho.
-Escribió un solo libro…”¡A tiempo y fuego!” y se lo dedicó a Luciano Cruz, entre otros…
-Como yo, Francisco se suicidó.
-Carlos Droguett dijo que a Ud. lo habían impulsado al suicidio: el olvido, el rechazo, la falta de posibilidades…
-A Melo, también le pasó lo mismo. Al menos existió un Presidente que sí me consideró algo. Un largo viaje cultural nos dio a mí y a mi bella Winétt…Yo le agradezco a él esa bondad frente a tanta indiferencia. ¿Usted sabe quién fue ese Presidente?
-Juan Antonio Ríos Morales, un radical. Quiero saber qué piensa, ahora, de Pablo Neruda.
-Ese gordo. Era simpático el hombre…, eran otros tiempos. Él creía en el marxismo como yo, pero teníamos fuertes discrepancias…
-Usted lo acusó de tener la “panza” llena de dinero…de ser un burgués…
-Bueno, ya le dije…Eran otros tiempos.
-Quimantú, la editorial del Estado no publicó ningún libro suyo, pero a Neruda y a la Mistral, sí…
-Esos cabrones me discriminaron…
-Hoy, sin embargo, a usted lo están publicando en varias editoriales y el gobierno de la Concertación ha apoyado algunas de esas iniciativas.
-¿Y lo merezco o no?
-Lo merece. Pero es un gobierno socialdemócrata…, al menos eso piensan algunos.
-Mmmm…no soy sectario…
-¿Quién lo diría don Pablo? Usted pensando así… Y Huidobro, ¿qué piensa de Huidobro?
-Ese otro cabrón se murió joven y se fue sin el Nacional, el que yo recién vine a ganar “reviejo”. Esos jurados eran unos canallas.
-Lo siguen siendo don Pablo. Pero este año se portaron bien: le dieron el Nacional a Efraín Barquero…
-¿No era nerudiano ese Barquero?
-Bueno, sí.
-Creí que estaba en compañía nuestra. Aquí en el General.
-Ya viejo ganó el Nacional de Literatura.
-A veces los jurados eran una mierda, al igual que esos críticos vendidos.
-Nómbrelos don Pablo.
-Usted quiere que uno saque resentimientos. En fin. Alone por la derecha y Hernán Loyola por la izquierda. Me hinchaban las bolas.
-A veces sigue siendo Ud. el poeta de piedra –como le llamó Mario Ferrero-, duro en sus conceptos frente a los críticos y a los poetas rivales. Ferrero como Juan de Luigi lo amaban, como los hermanos Palestro…
-Vivimos una época de batalla. Pero si de amar se trata, la que más me amó fue mi Winétt…
-Y usted le fui infiel, don Pablo…
-Yo tuve varias amantes, pero un solo amor…Ah, pero eso no lo escriba…
-Pero, ¿no considera que fue injusto el ataque a León Trotsky? Un poema muy fuerte escribió usted contra él.
-Ya le dije…eran tiempos de batalla.
-Y a Ud. no le consideraban en el aparato cultural, en lo oficial. De allí que dijera “yo fui el gran solitario de las letras chilenas”.
-Sí. Así fue.
-¿Y no lo es todavía?
-Al parecer, sí, porque a Winétt y a mí nos tienen en un solo nicho, como si siguiéramos siendo la lepra, la nada. Me duele más por mi Winétt…pero nuestros huesos están juntos, al menos…
-Cuando joven usted fue anarquista, como Neruda…
-Así es. En ese tiempo todos los rebeldes eran ácratas o casi todos.
-Y un gran poeta anarquista dijo que usted era el más grande poeta del siglo veinte.
León Felipe.
-Grande León Felipe. Viejo anarco que se fue a morir a México, escapando de las garras del franquismo…
-¿Usted que era ateo? ¿Ha visto a Dios por aquí?
-No, lamentablemente no. Si lo viera le preguntaría lo mismo que Sábato decía. Si estás aquí, si existes, ¿por qué hay niños que mueren de hambre?
-Muchas gracias don Pablo…Yo lo dejo aquí, en su humilde habitación, junto a su mujer, aunque sé que usted está creciendo más cada día y que en más y más lugares saben de usted. Su tumba es poco para un hombre de su estatura, pero su poesía es tan grande…
-Gracias por las alabanzas, pero el pueblo es el que merecía esa poesía.
-Todo el mundo merecía su poesía.
NOTA: Este artículo se publicó en varios diarios y medios digitales en septiembre de 2008.
martes, 10 de julio de 2012
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