Por José G. Martínez Fernández.
Los «famosos» encuentros literarios en La Serena, Antofagasta, Arica, Iquique, Coquimbo, Talca, Chillán, Temuco, Puerto Montt, Punta Arenas y tantas otras ciudades tienen responsables conocidos.
Para realizarlos sus «líderes» recurrían a las autoridades regionales, a fondares, a becas y a otros fondos de beneficio pecuniario.
Los «líderes» solían repetirse. Los invitados también.
Buenos alojamientos, grandes comilonas, viajes en aviones, plata para el bolsillo. ¡Putas que se abusó!
¿Cuáles fueron los aportes a la poesía de los «abusadores»?
Como los nombres de los poetas son públicos y de reconocida marca «concertacionista» se presenta un dilema al piñerismo.
Dirá Piñera: ¿Seguiremos apoyando a esos pelafustanes?
Y aunque así lo vea, no podrá renegar de todos ellos, porque hay valores reales entre esos personajes y porque la Derecha tiene un espectro poético mínimo.
Ahora los mediocres y los definitivamente malos que obtuvieron beneficios gracias a algunos personajes de la Concertación podrían tener una vuelta de chaqueta.
El hambre de publicar cualquier porquería y el hambre de vivir a costa del Estado en algunos es suficiente.
Los honestos se marginarán…pero los honestos, ay dios mío, son tan pocos.
martes, 23 de febrero de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
CINCO RAZONES POR LAS CUALES LA LITERATURA DE ARICA SE ENCUENTRA ESTANCADA
Por DANIEL ROJAS PACHAS.
Escritor, poeta y Profesor Universitario de Literatura.
Nota al lector: En primer lugar, el siguiente escrito no busca ofender sino instar a la reflexión de los llamados actores y protagonistas del arte literario en la XV región y si es posible comunicar la inquietud y apreciación a otros destinatarios interesados por el tema dentro del país o fuera de él y que encuentren en lo expuesto, alguna similitud con las condiciones en las cuales producen.
En segundo lugar el redactor está consciente de lo expuesto y asume total responsabilidad de sus dichos, de modo que sólo pide al lector interesado, la madurez suficiente para valorar la crítica. En términos sencillos, no se pique y patalee si usted como escritor, ya sea poeta, narrador, cronista, ensayista o dramaturgo, gestor cultural, editor, lector, académico, crítico o autoridad ligada a este arte, ve su perfil detallado o puesto en tela de juicio.
Finalmente ¿Por qué cinco razones y no un top ten? primero por capricho y porfía del redactor, segundo porque al igual que todo otro trabajo literario, este no se encuentra exento de ser completado a posterior, corregido o (re)escriturado con cinco reglones extra o más y por último y no menos importante, en esta materia no hay un punto final sino un trabajo continuo que se ramifica en extenso tal como lo demuestra cada punto detallado.
Sin más preámbulo…
1.- En la ciudad de Arica y sus alrededores, hay una gran lista de vates, bardos, noveladores, rapsodas, biógrafos, recitadores, cuentacuentos, fabuladores, aforistas, traductores, antologadores, directores de revistas, realizadores de performances, escribidores y escribientes sin obra conocida o por conocer, no hablo de publicaciones pues en sentido opuesto hay personajes que tienen una cantidad de textos auto-editados, sobre la veintena pero que muy pocos por no decir “nadie” ha leído o siente interés por leer, ya sea por lo imposible de rastrear materialmente, son bibliografías fantasmas con tirajes de 5 a 10 ejemplares por libro sin que ello evite que refuljan triunfadores en la ampulosa carta de presentación de sus dueños aún cuando en la mayoría de casos para ser sinceros, más bien deberían ocultarse pues demuestran de primera a última página una laxa rigurosidad, profesionalismo, innovación y respeto por el simple ejercicio de escribir y más aún de corregir y superarse a uno mismo en una tarea que para nada es un hobby.
Me refiero en este punto a personajes que ostentan y detentan rimbombantes un título o rango que consideran (ojo, ellos mismos consideran) sumamente digno y magnificente, el de escritor o más aún el de autor cuando en verdad la pura chapa y pose arrastran, pues no hay escritura, a ciencia cierta no escriben, saben juntar letras y armar frases pero de ahí a escribir hay años luz, algo similar a pensar: En Chile muchos saben leer, claro conocen el abecedario, las vocales y pueden repetir una frase o párrafo de memoria pero no interpretan, no abstraen, no comprenden y finalmente no aprenden. Pero volviendo al tema, ¿Cuál es la ganancia entonces de estos personajes al ostentar el slogan de escritor? me aventuro a suponer que el título los dota de cierto aire intelectual, místico, bohemio o abolengo que los hace compararse con Ercilla educándose en la corte de Felipe II. El escritor a fin de cuentas es únicamente quien escribe, el resto es pura fantasía, parafernalia y delirio patológico.
2. En la ciudad de Arica y sus alrededores no existen dos ejercicios básicos, primero la autocrítica, esencial para no pasarse a guano con cualquier cosa que al llamado “escritor” se le ocurra devolver sobre el papel o la pantalla. Si está tarea de autoanálisis y reflexión sobre lo hecho se ejerciera a cabalidad, el punto uno recién expuesto no existiría. En segundo término, se extraña la crítica de profesionales del área y la crítica justa entre pares, hablo de una buena lid, o sea de frente y con argumentos sustentados, ya sea atendiendo al diseño o contenido del texto.
Lo que sucede con los críticos y comentaristas en la ciudad de la eterna primavera (Arica) es que así como no todos los que se dicen escritores lo son, tampoco todos los que se dicen grandes lectores, reseñistas o críticos lo son. Esa fauna de plano se extinguió o sus zapatos son ocupados por cualquiera que no siendo capaz de tirar un verso o prosa, optó como buen opinologo por lanzar en el diario local o algún medio digital, diatribas flácidas y escuetas y en el caso de los amigos, grandilocuentes y maravillosas, acerca de obras que en lo absoluto tuvieron la suerte o delicadeza de ser leídas y más aún interpretadas o comprendidas. Este es un palo extra a las universidades de la localidad y sus académicos (a la fecha entre tradicionales y privadas son seis o siete universidades para una ciudad que no supera los doscientos mil habitantes) Estas casas del saber, teniendo en algunos casos departamento de letras y facultad de humanidades, poco y nada aportan en investigación y extensión, no tienen desde los setenta, una publicación regular sobre literatura y lingüística y atrincherados desde sus oficinas forman a nuevas generaciones de pedagogos de letras, comunicadores y en menor medida escritores, listos a repetir los mandamientos de UTP o cualquier dirección en prensa o centro cultural ostentando un espíritu acrítico e indolente, pues pasan por cátedras desactualizadas y desarticuladas, ajenas a lo que se produce y se ha dicho en la ciudad, Chile y Latinoamérica, específicamente Perú y Bolivia (por ser colindantes con la ciudad) en esta materia tanto en creación como en teoría en los últimos treinta años. Hablamos de burbujas autorreferentes que se leen a sí mismas de modo complaciente.
El resultado, profesionales provistos de herramientas de hermenéutica, estética y semiótica que en la malla se lucen pero que sólo dejaron como huella un par de conceptos que no se entendieron en la práctica y en la lectura. La intertextualidad por ejemplo, tan manoseada en los programas y abismantes bibliografías que se leen el primer día o que se cita a diestra y siniestra en cátedras magistrales, charlas intelectualoides de pasillo y en esos pocos congresos que se dan cada tres años, se extraña en los trabajos, tesis y ponencias que siguen con el respeto que me merece el siglo de oro y la generación del 27, analizando el manido erotismo en Lorca y la ultrajada demencia en el Quijote.
Finalmente y lo que es peor, la chismografía y el escarnio, la crítica entre pares que no pasa del pelambre personal y la envidia, el sabotaje, el proselitismo y gremialismo barato: Si eres de mi círculo, de mi asociación con carnet y cuota, de mi grupo de tomatera en el bar de la esquina o club de Toby, dale eres un genio, la reencarnación de Proust o Rimbaud pero eso sí, no puedes lucirte más que yo, de lo contario tírate a un pozo blasfemo, profano aprendiz, neófito. El ninguneo y el sobajeo está a la orden del día.
3.- En la ciudad de Arica y sus alrededores, el encierro ha vuelto a los llamados “escritores” ombligistas y resentidos, postergados, subestimados por el centro, huérfanos y genios incomprendidos sin mecenas.
Rodeados por la cordillera, el desierto, el mar y la frontera, Arica y sus alrededores forman una isla sitiada si se quiere ver así y muchos de sus habitantes sobre todo los que dicen escribir, siguiendo esa lógica empiezan a tener delirios de naufrago sólo que en lugar de tener por amigo a una pelota llamada Wilson, monologan con sus cinco ejemplares del libro que publicaron refunfuñando contra ese mundo que los aplasta con viejos talentos de un canon inamovible y nuevas voces en las cuales prefieren no pensar pues la envidia y el miedo los corroe.
En ese sentido, muchos escritores por la necesidad de culpar a alguien y como Tata Dios poco y nada tiene que decir pues la Biblia es un Best Seller, estos escritores siguen soñando con Santiago como la meca al mismo tiempo que despotrican de ella pues amante furtiva, esta les ha negado todo. Padre o madre ausente según se prefiera la metáfora, la gran capital los ha relegado no deteniéndose a comentar, en El Artes y Letras, Las Últimas Noticias o cualquier programa de televisión o página web a la moda, esos cinco ejemplares autoeditados con tanto esfuerzo en roneo y con tapa de opalina café que guarda el tesoro máximo de la literatura universal escrita en los últimos 2000 años, versos adolescentes que harían sonrojar a las lectoras del veinte poemas de amor, naturalismo al uso, narrar decimonónico o realismo sucio de fin de semana matizado por coplas, romanceros y experimentos visuales que volarían la mente de Jorge Manrique, Gustavito Adolfo o Apollinaire.
Retaguardistas y vanguardistas, románticos y objetivistas, Arica tiene todo y nadie ha apuntado los satélites hacia nosotros por mala leche y envidia. Cuando la realidad es otra, Arica y sus alrededores a la fecha, salvo algunas honrosas menciones por allí, no tiene grandes obras literarias que se pueden comentar, no tiene una editorial de consideración, tampoco una revista en papel y con tiraje decente abocada a la crítica y reflexión literaria con calidad tanto en la diagramación, diseño y contenido y que pueda difundirse y dar muestra afuera de lo que se está haciendo, tampoco existen centros culturales que impartan talleres literarios de modo regular, talleres de corrección y lectura más que de escritura y que ante todo estén dirigidos a jóvenes, estudiantes adolescentes y aquellos universitarios que están empezando y aún no se contaminan con la fauna. Arica no tiene concursos a nivel regional ni nacional en ninguna categoría, el premio municipal no existe así como tampoco librerías que valgan un ápice, la distribución de las obras y el comentario de las mismas no pasa de un lanzamiento en que se canta el himno y habla una autoridad de relleno, secretario del secretario reemplazante del intendente de reemplazo y luego se comen unas galletas frac y se brinda con Kola Real o se termina el vino de honor en un tugurio cantando karaokes. Además, los libros inscritos con ISBN son pocos o ninguno, en cuanto al depósito legal que de hecho es responsabilidad de los que editan, nada se hace, pues en la ciudad sólo hay imprentas que de modo ad hoc paran de hacer facturas y flyers de discoteques con fotos de actrices porno para sacar un poemario o librito de cuentos cada doce meses, por lo mismo nadie se ocupa de estas tareas, ni siquiera el escritor que es el principal interesado en difundir su obra fuera de la isla, al contrario, cruzado de brazos el “escritor” dice -suficiente tengo con escribir, soy un best seller en mi población y mi jefe comentó mi libro diciendo que era bonito.- Si al menos escribieran, ese podría llegar a ser un argumento, pero no, esperan en su trono a que el mundo condescienda, pare y voltee pues este autor tuvo la generosidad y decencia de honrarnos con su publicación.
Estos mismos “escritores” son los que en cada reunión ya sea tertulia literaria, lanzamiento de libro, convocatoria municipal o llamado del Consejo de las Artes aprovechan de llorar en masa por no ser leídos, por no ser comentados, por ser premeditadamente ignorados debido a una conspiración de escala mundial que ha decidió excluirlos del maletín literario o la lista de libros que deben leerse en educación media o la universidad. Encerrados en su metro cuadrado de ego olvidan detalles que han ocurrido en los últimos diez años por dar una cifra, la aparición del correo electrónico, los llamados a concursos nacionales e internacionales publicados en webs, la existencia de los e-books, de las editoriales independientes y cartoneras en otras regiones, las que aceptan obras o que son modelos a seguir y algo más de tipo local, la existencia del Perú y Bolivia a un par de horas y lucas de distancia. Países con ciudades dotadas de proyectos escriturales, universidades, imprentas y editoriales, ciudades con una nutrida existencia de escritores y redes de diálogo, crítica y lectores dispuestos, centros que además de Santiago son interesantes de conocer cuando al final, si lo pensamos, toda capital no pasa de ser otra provincia o suma de provincias con los mismos problemas de silencios y dilaciones y para que seguir nombrando la presencia de blogs y revistas digitales que llaman a publicar o la posibilidad de gestionar un concurso sólo por el amor a la escritura más que al sólido aunque suene idealista y en definitiva, pensemos con una mano en el pecho en cualquier intento básico de autogestión e interés por lo que se hace más allá de la pose y la tomatera.
Son estos mismos dueños de la verdad y sufridos románticos empedernidos de la escritura con capa y sobrero alón o zapatito de charol y pinta de Jazzista, los que no descienden de su Olimpo personal para ir a una lectura, ciclo de cine, obra teatral, recital de poesía, charla con un conferencista interesante, congreso o taller gratuito pues prefieren evitar la fatiga o sienten que ya nada pueden aprender puesto que nacieron bendecidos con un Aleph incrustado en su cerebro. La pasividad Zen de estos seres ejemplares e iluminados resulta inspiradora.
4.-En la ciudad de Arica y sus alrededores, escritores, editores, autoridades y toda la fauna literaria tienen un enredo conceptual básico y sumamente perjudicial. Se piensa por ejemplo que la función de una editorial equivale sólo a imprimir el libro y armarlo, se deja de lado lo más importante, la calidad y el cuidado de la edición que pasa por la existencia de un comité editorial, una línea de publicación, encargados de diseño y corrección de estilo. Hablamos en definitiva de un personal calificado, profesionales dedicados que cuidaran el proyecto y si eso se quiere pasar por alto, aún falta nombrar el tema de distribución y difusión, el colocar el libro en vitrinas o catálogos lo cual va más allá de un lanzamiento. O de qué sirve una obra publicada si no va a ser leída, claro uno no escribe para publicar, eso es válido, son asuntos separados, pero algo si es seguro, si uno decide publicar, invierte se desgasta en esa tarea, es algo lógico pensar, aquí debe haber una intención por parte de este ser que quiere llevar su trabajo a otros, de seguro se ha hecho preguntas clave como ¿Por qué escribo? ¿Para qué escribo? ¿Con qué finalidad escribo? ¿Cómo escribo? ¿Qué escribo? ¿Qué tal escribo? ¿Tengo un estilo, de no ser así, debo tenerlo? ¿Cómo puedo mejorar? ¿He mejorado o al menos cambiado en todo este tiempo? ¿Para quién escribo? ¿Debo escribir para alguien? Son preguntas básicas que forman parte del ejercicio de autocrítica mencionado en el punto dos y que alguien que dice escribir y sobre todo busca publicar en algún grado debe tener en cuenta para no dar la hora.
Pues si escribo para mí y decido editar mi obra con cinco ejemplares para mi satisfacción y la de algunos amigos como Kafka que leía sus historias en un círculo íntimo, no tiene sentido pensar en una editorial y una distribución por el contrario si tu plan es invadir el marcado y sacar miles de copias, primero piensa qué mercado y qué impacto tendrás o piensas dejarlas bajo la cama, quizá tu idea es regalarlas o si eres ambicioso y en justa medida quieres una retribución por lo que consideras tu producto, buscaras venderlas pero ¿Qué implica eso? ¿Cómo puedo hacerlo?, ¿Quién me puede ayudar? si no soy vendedor, soy escritor. Estas son cosas por pensar. Y por último, si sacas un tiraje de cinco ejemplares, cosa usual en la ciudad de la eterna primavera (Arica), tengan la decencia de no considerarse al nivel en ventas de Isabel Allende y en impacto y trascendencia con Neruda, ojo no hablo de calidad al poner esos ejemplos de Allende y Neruda sólo de recepción del público, de percepción tanto de quien escribe y recibe. La autora de La casa de los espíritus y el poeta de la boina, ganada tienen su fama y popularidad, independiente de si nos gustan o no como escritores o si compartimos los modos en que manejaron y manejan su éxito.
En cuanto al tema de calidad, este pasa desde luego por uno y por la alteridad. Yo puedo creerme Munch y pintar palotes o haber escrito el próximo Ulises y no ser entendido por los que me rodean, ya que están acostumbrados a leer Condorito con el alto respeto que me merece Pepo y sus destinatarios. En síntesis, hay cosas que vale la pena limpiar y aclarar pues en Arica y sus alrededores, hace tiempo nadie pasa un paño por las ventanas y tampoco trapea el piso de lo que se entiende por literatura.
En este punto hay que mencionar además a las queridas autoridades de cultura y sus políticas, los fondos y becas y las actividades que se planifican como fomento a la lectura y escritura.
Los gestores y encargados de cultura de la región por lo general no tienen ningún conocimiento del área o competencia para determinar qué actividades son mejores para fomentar el proceso lecto-escritural, de hecho muchas veces no se dan el trabajo de distinguir entre quienes aportan en la región y quiénes son los dueños de la pose que se menciona en el primer punto y por lo mismo evalúan el mundo de la escritura comparándolo bajo la misma vara que corresponde a teatro o música. Si pensamos en un recital poético o lanzamiento de un libro a menos que sea Neruda vuelto a la vida, Gonzalo Rojas o Parra o un autor con un apoyo de mercadeo como Ampuero o Simonetti e incluso ellos, creo que cincuenta máximo cien invitados en una sala o espacio en una provincia, es valorable no estamos hablando de Mick Jagger por eso no podemos pensar en grupos humanos como los que convocan los Tres, los Jaivas o la Noche, son factores e intereses distintos, es claro que escuchar poesía, un cuento leído por su autor una clase magistral, diálogo o debate puede ser valioso pero demanda un esfuerzo intelectual y atención que no todo el mundo está dispuesto y no tiene por lo demás que estar dispuesto a bancarse. Aunque suene elitista el asunto, creo que las disciplinas al final convocan de distinta manera a públicos diversos por eso no podemos pensar en la literatura como un circo sin embargo los encargados de cultura siguen haciéndolo en desmedro de esta y por eso pretender poner algún esperpento foráneo o showman que aglutine a las masas algo así como un encantador de serpientes con libros publicados no sirve y eso, cuando estas autoridades existen, pues ha habido periodos en que el cargo dentro de la municipalidad ha estado vacante y por lo mismo el apoyo resulta nulo lo que sumado a una nula autogestión de los divos de la escritura entrega en la operatoria un rotundo cero.
Y hablando de divos podemos atender acá a los poetastros, bohemios trasnochados, explotadores de sus experiencias e infantes terribles, los niños malos e irreverentes de la escritura con sus respectivos grupys y mojados que se arrastran como rémoras cumpliendo sus caprichos esperando una y otra vez como fans enamoradas que vuelvan mientras acumulan con la cuenta de facebook o el fotolog emoticons y besitos virtuales; en su defecto, estos arribistas literarios se valen de cualquier otro escritor de alguna ciudad externa en especial esos de la capital que pasan y pisan la ciudad a fin de que los bendiga con su toque salvador y mágicamente por cruzar un par de palabras o mirada, una copa o elogio al aire, su escritura alcanza las cimas de un clásico.
Lo mismo ocurre con los talleres en que se debaten tres ideas añejas una tarde de jueves entre cinco tipos, incluido el escritor invitado a la región (del cual nadie ha leído nada pero todos son fanáticos) y al terminar todos son un poco más bellos e inteligentes. Y en cuanto a los fondos en Arica (las becas escriturales) podemos pensar en los precoces escritores destinando los fondos a sus bajas pulsiones las que hunden lo que parecía un futuro promisorio en eso… una promesa jamás cumplida y en cuanto a esos que se dicen clásicos, presentando por diez años la misma obra, re-editada hasta el cansancio con lo cual ya suman en una década cincuenta ejemplares que en realidad nunca ven la luz o desaparecen tan rápido como reciben el cheque.
Obras y propuestas que finalmente son tan fantasmales como la escritura de los espectros ennoblecidos. Y vamos atiborrando así una lista de infamia con becas de creación de espectaculares proyectos que de escritura y aporte solo dejan la firma cruzada y el rut en el documento bancario y la justificación de una prorroga al infinito para esa gran obra que definirá a la región, al norte grande y al universo y más allá pero que lamentablemente nunca… se escribió…
5.- Finalmente en la ciudad de Arica y sus alrededores mucho se dice y poco se hace. Hay demasiado pavoneo y todo queda en intenciones, intentos de revistas, intentos de talleres, intentos de libros, intentos de recitales, intentos de programas de cultura, intentos de concursos e intentos de escritores que sólo servirán para seguir empedrando el camino al infierno, en ese tránsito los dimes y diretes pueden ser ocurrentes y divertidos pero cuando se repiten hasta el hartazgo tienen tanto sentido como una misma palabra que se pronuncia por horas tornándose ilegible. La suma sólo deja estrellados y rencillas no resueltas entre egos heridos y orgullos candentes. En cuanto a obras y talentos, estas se pueden contar con los dedos de media mano de manera que amigo lector, si ha tenido la paciencia y determinación de llegar hasta este punto puede que este preguntándose y ¿quién escribe esto? y ¿qué lo autoriza a hacerlo?, bueno un simple hecho, el mismo que motiva y constituye la médula del texto, el redactor es un escritor, alguien que escribe y se de la paja de leer, observar, interpretar y desentrañar quién es quién dentro de este panorama atiborrado por poses y simulacros y en esa medida procura aunque sea de esta forma, quizá la más apropiada, con un escrito, promover el diálogo entre todos esos que dicen preocuparse por el arte literario. Como cierre a la transmisión, los dejo con la siguiente cita de “El miedo a la libertad” obra de Erich Fromm que nos ayuda aterrizar y priorizar las responsabilidades en juego: “el yo es fuerte en la medida en que es activo”. Es imprescindible ser autor.
Escritor, poeta y Profesor Universitario de Literatura.
Nota al lector: En primer lugar, el siguiente escrito no busca ofender sino instar a la reflexión de los llamados actores y protagonistas del arte literario en la XV región y si es posible comunicar la inquietud y apreciación a otros destinatarios interesados por el tema dentro del país o fuera de él y que encuentren en lo expuesto, alguna similitud con las condiciones en las cuales producen.
En segundo lugar el redactor está consciente de lo expuesto y asume total responsabilidad de sus dichos, de modo que sólo pide al lector interesado, la madurez suficiente para valorar la crítica. En términos sencillos, no se pique y patalee si usted como escritor, ya sea poeta, narrador, cronista, ensayista o dramaturgo, gestor cultural, editor, lector, académico, crítico o autoridad ligada a este arte, ve su perfil detallado o puesto en tela de juicio.
Finalmente ¿Por qué cinco razones y no un top ten? primero por capricho y porfía del redactor, segundo porque al igual que todo otro trabajo literario, este no se encuentra exento de ser completado a posterior, corregido o (re)escriturado con cinco reglones extra o más y por último y no menos importante, en esta materia no hay un punto final sino un trabajo continuo que se ramifica en extenso tal como lo demuestra cada punto detallado.
Sin más preámbulo…
1.- En la ciudad de Arica y sus alrededores, hay una gran lista de vates, bardos, noveladores, rapsodas, biógrafos, recitadores, cuentacuentos, fabuladores, aforistas, traductores, antologadores, directores de revistas, realizadores de performances, escribidores y escribientes sin obra conocida o por conocer, no hablo de publicaciones pues en sentido opuesto hay personajes que tienen una cantidad de textos auto-editados, sobre la veintena pero que muy pocos por no decir “nadie” ha leído o siente interés por leer, ya sea por lo imposible de rastrear materialmente, son bibliografías fantasmas con tirajes de 5 a 10 ejemplares por libro sin que ello evite que refuljan triunfadores en la ampulosa carta de presentación de sus dueños aún cuando en la mayoría de casos para ser sinceros, más bien deberían ocultarse pues demuestran de primera a última página una laxa rigurosidad, profesionalismo, innovación y respeto por el simple ejercicio de escribir y más aún de corregir y superarse a uno mismo en una tarea que para nada es un hobby.
Me refiero en este punto a personajes que ostentan y detentan rimbombantes un título o rango que consideran (ojo, ellos mismos consideran) sumamente digno y magnificente, el de escritor o más aún el de autor cuando en verdad la pura chapa y pose arrastran, pues no hay escritura, a ciencia cierta no escriben, saben juntar letras y armar frases pero de ahí a escribir hay años luz, algo similar a pensar: En Chile muchos saben leer, claro conocen el abecedario, las vocales y pueden repetir una frase o párrafo de memoria pero no interpretan, no abstraen, no comprenden y finalmente no aprenden. Pero volviendo al tema, ¿Cuál es la ganancia entonces de estos personajes al ostentar el slogan de escritor? me aventuro a suponer que el título los dota de cierto aire intelectual, místico, bohemio o abolengo que los hace compararse con Ercilla educándose en la corte de Felipe II. El escritor a fin de cuentas es únicamente quien escribe, el resto es pura fantasía, parafernalia y delirio patológico.
2. En la ciudad de Arica y sus alrededores no existen dos ejercicios básicos, primero la autocrítica, esencial para no pasarse a guano con cualquier cosa que al llamado “escritor” se le ocurra devolver sobre el papel o la pantalla. Si está tarea de autoanálisis y reflexión sobre lo hecho se ejerciera a cabalidad, el punto uno recién expuesto no existiría. En segundo término, se extraña la crítica de profesionales del área y la crítica justa entre pares, hablo de una buena lid, o sea de frente y con argumentos sustentados, ya sea atendiendo al diseño o contenido del texto.
Lo que sucede con los críticos y comentaristas en la ciudad de la eterna primavera (Arica) es que así como no todos los que se dicen escritores lo son, tampoco todos los que se dicen grandes lectores, reseñistas o críticos lo son. Esa fauna de plano se extinguió o sus zapatos son ocupados por cualquiera que no siendo capaz de tirar un verso o prosa, optó como buen opinologo por lanzar en el diario local o algún medio digital, diatribas flácidas y escuetas y en el caso de los amigos, grandilocuentes y maravillosas, acerca de obras que en lo absoluto tuvieron la suerte o delicadeza de ser leídas y más aún interpretadas o comprendidas. Este es un palo extra a las universidades de la localidad y sus académicos (a la fecha entre tradicionales y privadas son seis o siete universidades para una ciudad que no supera los doscientos mil habitantes) Estas casas del saber, teniendo en algunos casos departamento de letras y facultad de humanidades, poco y nada aportan en investigación y extensión, no tienen desde los setenta, una publicación regular sobre literatura y lingüística y atrincherados desde sus oficinas forman a nuevas generaciones de pedagogos de letras, comunicadores y en menor medida escritores, listos a repetir los mandamientos de UTP o cualquier dirección en prensa o centro cultural ostentando un espíritu acrítico e indolente, pues pasan por cátedras desactualizadas y desarticuladas, ajenas a lo que se produce y se ha dicho en la ciudad, Chile y Latinoamérica, específicamente Perú y Bolivia (por ser colindantes con la ciudad) en esta materia tanto en creación como en teoría en los últimos treinta años. Hablamos de burbujas autorreferentes que se leen a sí mismas de modo complaciente.
El resultado, profesionales provistos de herramientas de hermenéutica, estética y semiótica que en la malla se lucen pero que sólo dejaron como huella un par de conceptos que no se entendieron en la práctica y en la lectura. La intertextualidad por ejemplo, tan manoseada en los programas y abismantes bibliografías que se leen el primer día o que se cita a diestra y siniestra en cátedras magistrales, charlas intelectualoides de pasillo y en esos pocos congresos que se dan cada tres años, se extraña en los trabajos, tesis y ponencias que siguen con el respeto que me merece el siglo de oro y la generación del 27, analizando el manido erotismo en Lorca y la ultrajada demencia en el Quijote.
Finalmente y lo que es peor, la chismografía y el escarnio, la crítica entre pares que no pasa del pelambre personal y la envidia, el sabotaje, el proselitismo y gremialismo barato: Si eres de mi círculo, de mi asociación con carnet y cuota, de mi grupo de tomatera en el bar de la esquina o club de Toby, dale eres un genio, la reencarnación de Proust o Rimbaud pero eso sí, no puedes lucirte más que yo, de lo contario tírate a un pozo blasfemo, profano aprendiz, neófito. El ninguneo y el sobajeo está a la orden del día.
3.- En la ciudad de Arica y sus alrededores, el encierro ha vuelto a los llamados “escritores” ombligistas y resentidos, postergados, subestimados por el centro, huérfanos y genios incomprendidos sin mecenas.
Rodeados por la cordillera, el desierto, el mar y la frontera, Arica y sus alrededores forman una isla sitiada si se quiere ver así y muchos de sus habitantes sobre todo los que dicen escribir, siguiendo esa lógica empiezan a tener delirios de naufrago sólo que en lugar de tener por amigo a una pelota llamada Wilson, monologan con sus cinco ejemplares del libro que publicaron refunfuñando contra ese mundo que los aplasta con viejos talentos de un canon inamovible y nuevas voces en las cuales prefieren no pensar pues la envidia y el miedo los corroe.
En ese sentido, muchos escritores por la necesidad de culpar a alguien y como Tata Dios poco y nada tiene que decir pues la Biblia es un Best Seller, estos escritores siguen soñando con Santiago como la meca al mismo tiempo que despotrican de ella pues amante furtiva, esta les ha negado todo. Padre o madre ausente según se prefiera la metáfora, la gran capital los ha relegado no deteniéndose a comentar, en El Artes y Letras, Las Últimas Noticias o cualquier programa de televisión o página web a la moda, esos cinco ejemplares autoeditados con tanto esfuerzo en roneo y con tapa de opalina café que guarda el tesoro máximo de la literatura universal escrita en los últimos 2000 años, versos adolescentes que harían sonrojar a las lectoras del veinte poemas de amor, naturalismo al uso, narrar decimonónico o realismo sucio de fin de semana matizado por coplas, romanceros y experimentos visuales que volarían la mente de Jorge Manrique, Gustavito Adolfo o Apollinaire.
Retaguardistas y vanguardistas, románticos y objetivistas, Arica tiene todo y nadie ha apuntado los satélites hacia nosotros por mala leche y envidia. Cuando la realidad es otra, Arica y sus alrededores a la fecha, salvo algunas honrosas menciones por allí, no tiene grandes obras literarias que se pueden comentar, no tiene una editorial de consideración, tampoco una revista en papel y con tiraje decente abocada a la crítica y reflexión literaria con calidad tanto en la diagramación, diseño y contenido y que pueda difundirse y dar muestra afuera de lo que se está haciendo, tampoco existen centros culturales que impartan talleres literarios de modo regular, talleres de corrección y lectura más que de escritura y que ante todo estén dirigidos a jóvenes, estudiantes adolescentes y aquellos universitarios que están empezando y aún no se contaminan con la fauna. Arica no tiene concursos a nivel regional ni nacional en ninguna categoría, el premio municipal no existe así como tampoco librerías que valgan un ápice, la distribución de las obras y el comentario de las mismas no pasa de un lanzamiento en que se canta el himno y habla una autoridad de relleno, secretario del secretario reemplazante del intendente de reemplazo y luego se comen unas galletas frac y se brinda con Kola Real o se termina el vino de honor en un tugurio cantando karaokes. Además, los libros inscritos con ISBN son pocos o ninguno, en cuanto al depósito legal que de hecho es responsabilidad de los que editan, nada se hace, pues en la ciudad sólo hay imprentas que de modo ad hoc paran de hacer facturas y flyers de discoteques con fotos de actrices porno para sacar un poemario o librito de cuentos cada doce meses, por lo mismo nadie se ocupa de estas tareas, ni siquiera el escritor que es el principal interesado en difundir su obra fuera de la isla, al contrario, cruzado de brazos el “escritor” dice -suficiente tengo con escribir, soy un best seller en mi población y mi jefe comentó mi libro diciendo que era bonito.- Si al menos escribieran, ese podría llegar a ser un argumento, pero no, esperan en su trono a que el mundo condescienda, pare y voltee pues este autor tuvo la generosidad y decencia de honrarnos con su publicación.
Estos mismos “escritores” son los que en cada reunión ya sea tertulia literaria, lanzamiento de libro, convocatoria municipal o llamado del Consejo de las Artes aprovechan de llorar en masa por no ser leídos, por no ser comentados, por ser premeditadamente ignorados debido a una conspiración de escala mundial que ha decidió excluirlos del maletín literario o la lista de libros que deben leerse en educación media o la universidad. Encerrados en su metro cuadrado de ego olvidan detalles que han ocurrido en los últimos diez años por dar una cifra, la aparición del correo electrónico, los llamados a concursos nacionales e internacionales publicados en webs, la existencia de los e-books, de las editoriales independientes y cartoneras en otras regiones, las que aceptan obras o que son modelos a seguir y algo más de tipo local, la existencia del Perú y Bolivia a un par de horas y lucas de distancia. Países con ciudades dotadas de proyectos escriturales, universidades, imprentas y editoriales, ciudades con una nutrida existencia de escritores y redes de diálogo, crítica y lectores dispuestos, centros que además de Santiago son interesantes de conocer cuando al final, si lo pensamos, toda capital no pasa de ser otra provincia o suma de provincias con los mismos problemas de silencios y dilaciones y para que seguir nombrando la presencia de blogs y revistas digitales que llaman a publicar o la posibilidad de gestionar un concurso sólo por el amor a la escritura más que al sólido aunque suene idealista y en definitiva, pensemos con una mano en el pecho en cualquier intento básico de autogestión e interés por lo que se hace más allá de la pose y la tomatera.
Son estos mismos dueños de la verdad y sufridos románticos empedernidos de la escritura con capa y sobrero alón o zapatito de charol y pinta de Jazzista, los que no descienden de su Olimpo personal para ir a una lectura, ciclo de cine, obra teatral, recital de poesía, charla con un conferencista interesante, congreso o taller gratuito pues prefieren evitar la fatiga o sienten que ya nada pueden aprender puesto que nacieron bendecidos con un Aleph incrustado en su cerebro. La pasividad Zen de estos seres ejemplares e iluminados resulta inspiradora.
4.-En la ciudad de Arica y sus alrededores, escritores, editores, autoridades y toda la fauna literaria tienen un enredo conceptual básico y sumamente perjudicial. Se piensa por ejemplo que la función de una editorial equivale sólo a imprimir el libro y armarlo, se deja de lado lo más importante, la calidad y el cuidado de la edición que pasa por la existencia de un comité editorial, una línea de publicación, encargados de diseño y corrección de estilo. Hablamos en definitiva de un personal calificado, profesionales dedicados que cuidaran el proyecto y si eso se quiere pasar por alto, aún falta nombrar el tema de distribución y difusión, el colocar el libro en vitrinas o catálogos lo cual va más allá de un lanzamiento. O de qué sirve una obra publicada si no va a ser leída, claro uno no escribe para publicar, eso es válido, son asuntos separados, pero algo si es seguro, si uno decide publicar, invierte se desgasta en esa tarea, es algo lógico pensar, aquí debe haber una intención por parte de este ser que quiere llevar su trabajo a otros, de seguro se ha hecho preguntas clave como ¿Por qué escribo? ¿Para qué escribo? ¿Con qué finalidad escribo? ¿Cómo escribo? ¿Qué escribo? ¿Qué tal escribo? ¿Tengo un estilo, de no ser así, debo tenerlo? ¿Cómo puedo mejorar? ¿He mejorado o al menos cambiado en todo este tiempo? ¿Para quién escribo? ¿Debo escribir para alguien? Son preguntas básicas que forman parte del ejercicio de autocrítica mencionado en el punto dos y que alguien que dice escribir y sobre todo busca publicar en algún grado debe tener en cuenta para no dar la hora.
Pues si escribo para mí y decido editar mi obra con cinco ejemplares para mi satisfacción y la de algunos amigos como Kafka que leía sus historias en un círculo íntimo, no tiene sentido pensar en una editorial y una distribución por el contrario si tu plan es invadir el marcado y sacar miles de copias, primero piensa qué mercado y qué impacto tendrás o piensas dejarlas bajo la cama, quizá tu idea es regalarlas o si eres ambicioso y en justa medida quieres una retribución por lo que consideras tu producto, buscaras venderlas pero ¿Qué implica eso? ¿Cómo puedo hacerlo?, ¿Quién me puede ayudar? si no soy vendedor, soy escritor. Estas son cosas por pensar. Y por último, si sacas un tiraje de cinco ejemplares, cosa usual en la ciudad de la eterna primavera (Arica), tengan la decencia de no considerarse al nivel en ventas de Isabel Allende y en impacto y trascendencia con Neruda, ojo no hablo de calidad al poner esos ejemplos de Allende y Neruda sólo de recepción del público, de percepción tanto de quien escribe y recibe. La autora de La casa de los espíritus y el poeta de la boina, ganada tienen su fama y popularidad, independiente de si nos gustan o no como escritores o si compartimos los modos en que manejaron y manejan su éxito.
En cuanto al tema de calidad, este pasa desde luego por uno y por la alteridad. Yo puedo creerme Munch y pintar palotes o haber escrito el próximo Ulises y no ser entendido por los que me rodean, ya que están acostumbrados a leer Condorito con el alto respeto que me merece Pepo y sus destinatarios. En síntesis, hay cosas que vale la pena limpiar y aclarar pues en Arica y sus alrededores, hace tiempo nadie pasa un paño por las ventanas y tampoco trapea el piso de lo que se entiende por literatura.
En este punto hay que mencionar además a las queridas autoridades de cultura y sus políticas, los fondos y becas y las actividades que se planifican como fomento a la lectura y escritura.
Los gestores y encargados de cultura de la región por lo general no tienen ningún conocimiento del área o competencia para determinar qué actividades son mejores para fomentar el proceso lecto-escritural, de hecho muchas veces no se dan el trabajo de distinguir entre quienes aportan en la región y quiénes son los dueños de la pose que se menciona en el primer punto y por lo mismo evalúan el mundo de la escritura comparándolo bajo la misma vara que corresponde a teatro o música. Si pensamos en un recital poético o lanzamiento de un libro a menos que sea Neruda vuelto a la vida, Gonzalo Rojas o Parra o un autor con un apoyo de mercadeo como Ampuero o Simonetti e incluso ellos, creo que cincuenta máximo cien invitados en una sala o espacio en una provincia, es valorable no estamos hablando de Mick Jagger por eso no podemos pensar en grupos humanos como los que convocan los Tres, los Jaivas o la Noche, son factores e intereses distintos, es claro que escuchar poesía, un cuento leído por su autor una clase magistral, diálogo o debate puede ser valioso pero demanda un esfuerzo intelectual y atención que no todo el mundo está dispuesto y no tiene por lo demás que estar dispuesto a bancarse. Aunque suene elitista el asunto, creo que las disciplinas al final convocan de distinta manera a públicos diversos por eso no podemos pensar en la literatura como un circo sin embargo los encargados de cultura siguen haciéndolo en desmedro de esta y por eso pretender poner algún esperpento foráneo o showman que aglutine a las masas algo así como un encantador de serpientes con libros publicados no sirve y eso, cuando estas autoridades existen, pues ha habido periodos en que el cargo dentro de la municipalidad ha estado vacante y por lo mismo el apoyo resulta nulo lo que sumado a una nula autogestión de los divos de la escritura entrega en la operatoria un rotundo cero.
Y hablando de divos podemos atender acá a los poetastros, bohemios trasnochados, explotadores de sus experiencias e infantes terribles, los niños malos e irreverentes de la escritura con sus respectivos grupys y mojados que se arrastran como rémoras cumpliendo sus caprichos esperando una y otra vez como fans enamoradas que vuelvan mientras acumulan con la cuenta de facebook o el fotolog emoticons y besitos virtuales; en su defecto, estos arribistas literarios se valen de cualquier otro escritor de alguna ciudad externa en especial esos de la capital que pasan y pisan la ciudad a fin de que los bendiga con su toque salvador y mágicamente por cruzar un par de palabras o mirada, una copa o elogio al aire, su escritura alcanza las cimas de un clásico.
Lo mismo ocurre con los talleres en que se debaten tres ideas añejas una tarde de jueves entre cinco tipos, incluido el escritor invitado a la región (del cual nadie ha leído nada pero todos son fanáticos) y al terminar todos son un poco más bellos e inteligentes. Y en cuanto a los fondos en Arica (las becas escriturales) podemos pensar en los precoces escritores destinando los fondos a sus bajas pulsiones las que hunden lo que parecía un futuro promisorio en eso… una promesa jamás cumplida y en cuanto a esos que se dicen clásicos, presentando por diez años la misma obra, re-editada hasta el cansancio con lo cual ya suman en una década cincuenta ejemplares que en realidad nunca ven la luz o desaparecen tan rápido como reciben el cheque.
Obras y propuestas que finalmente son tan fantasmales como la escritura de los espectros ennoblecidos. Y vamos atiborrando así una lista de infamia con becas de creación de espectaculares proyectos que de escritura y aporte solo dejan la firma cruzada y el rut en el documento bancario y la justificación de una prorroga al infinito para esa gran obra que definirá a la región, al norte grande y al universo y más allá pero que lamentablemente nunca… se escribió…
5.- Finalmente en la ciudad de Arica y sus alrededores mucho se dice y poco se hace. Hay demasiado pavoneo y todo queda en intenciones, intentos de revistas, intentos de talleres, intentos de libros, intentos de recitales, intentos de programas de cultura, intentos de concursos e intentos de escritores que sólo servirán para seguir empedrando el camino al infierno, en ese tránsito los dimes y diretes pueden ser ocurrentes y divertidos pero cuando se repiten hasta el hartazgo tienen tanto sentido como una misma palabra que se pronuncia por horas tornándose ilegible. La suma sólo deja estrellados y rencillas no resueltas entre egos heridos y orgullos candentes. En cuanto a obras y talentos, estas se pueden contar con los dedos de media mano de manera que amigo lector, si ha tenido la paciencia y determinación de llegar hasta este punto puede que este preguntándose y ¿quién escribe esto? y ¿qué lo autoriza a hacerlo?, bueno un simple hecho, el mismo que motiva y constituye la médula del texto, el redactor es un escritor, alguien que escribe y se de la paja de leer, observar, interpretar y desentrañar quién es quién dentro de este panorama atiborrado por poses y simulacros y en esa medida procura aunque sea de esta forma, quizá la más apropiada, con un escrito, promover el diálogo entre todos esos que dicen preocuparse por el arte literario. Como cierre a la transmisión, los dejo con la siguiente cita de “El miedo a la libertad” obra de Erich Fromm que nos ayuda aterrizar y priorizar las responsabilidades en juego: “el yo es fuerte en la medida en que es activo”. Es imprescindible ser autor.
miércoles, 27 de enero de 2010
“LA CAZUELA” ESTÁ EN CIRCULACIÓN
por José G. Martínez Fernández.
Bajo la batuta de Gastón Herrera Cortés ha aparecido un nuevo número de LA CAZUELA, revista literaria “made in Arica”, una de las mejores del norte de Chile.
Numerosos poetas se dan cita en ella. De distinto calibre. Buenos, medianos y de los otros.
Sin embargo el interés de Gastón Herrera es aplaudible, toda vez que cualquier muestrario poético sirve para rescatar parte de la historia del hacer lírico reciente y no tan reciente.
Esa tarea la hace Gastón Herrera en su revista.
Esta vez me quiero detener no en la poética de los seleccionados, sino en la visión planteada en la portada de LA CAZUELA.
Se señala allí, entre otros puntos: “Con un precio del cobre exitoso, un dólar bajísimo y una supuesta organización estatal proba. Quizás allí está el problema. Tal vez existe un desorden en el estamento fiscal, una suerte de corrupción desatada, de la cual día a día tenemos ejemplos reconocidos a viva voz, que no nos dejan despegar plenamente”.
En esas palabras sabias está la misma madre del cordero. La corrupción existente en el conglomerado que nos gobernó veinte años es innegable.
En un mes y fracción de tiempo cambian todas las autoridades.
¿Cómo se viene la mano?
No sabemos.
Lavín, Hinzpeter, Álvarez, Larroulet, Cruz, serán hombres claves en el nuevo gobierno.
En cultura ya sabemos quién será el Ministro y también el Jefe del Consejo de la Cultura y las Artes en Arica.
Ojalá el proyecto de los “nuevos” eche por la borda el de los viejos. Eso en lo cultural.
En los ámbitos señalados por LA CAZUELA deberá crearse un espacio de dignidad para los chilenos o, en caso contrario, el gobierno caerá en grave falencia y con ello podrían producirse estallidos sociales importantes.
Lo bueno de LA CAZUELA número 43 (enero-febrero de 2010) es, precisamente, haber expuesto esos hechos.
Poetas, entre otros, publicados en este número de dicha revista: Carolina Cortés Silva, Mayo Muñoz, Livio Gómez, Rodrigo Rojas, entre los mejores.
Y una muy buena crónica-denuncia de Nelson Gómez León sobre la utopía que encierra la creencia que los escritores iban a tener una jubilación. Una promesa que tiene su génesis y final en el mismo punto de partida.
Bajo la batuta de Gastón Herrera Cortés ha aparecido un nuevo número de LA CAZUELA, revista literaria “made in Arica”, una de las mejores del norte de Chile.
Numerosos poetas se dan cita en ella. De distinto calibre. Buenos, medianos y de los otros.
Sin embargo el interés de Gastón Herrera es aplaudible, toda vez que cualquier muestrario poético sirve para rescatar parte de la historia del hacer lírico reciente y no tan reciente.
Esa tarea la hace Gastón Herrera en su revista.
Esta vez me quiero detener no en la poética de los seleccionados, sino en la visión planteada en la portada de LA CAZUELA.
Se señala allí, entre otros puntos: “Con un precio del cobre exitoso, un dólar bajísimo y una supuesta organización estatal proba. Quizás allí está el problema. Tal vez existe un desorden en el estamento fiscal, una suerte de corrupción desatada, de la cual día a día tenemos ejemplos reconocidos a viva voz, que no nos dejan despegar plenamente”.
En esas palabras sabias está la misma madre del cordero. La corrupción existente en el conglomerado que nos gobernó veinte años es innegable.
En un mes y fracción de tiempo cambian todas las autoridades.
¿Cómo se viene la mano?
No sabemos.
Lavín, Hinzpeter, Álvarez, Larroulet, Cruz, serán hombres claves en el nuevo gobierno.
En cultura ya sabemos quién será el Ministro y también el Jefe del Consejo de la Cultura y las Artes en Arica.
Ojalá el proyecto de los “nuevos” eche por la borda el de los viejos. Eso en lo cultural.
En los ámbitos señalados por LA CAZUELA deberá crearse un espacio de dignidad para los chilenos o, en caso contrario, el gobierno caerá en grave falencia y con ello podrían producirse estallidos sociales importantes.
Lo bueno de LA CAZUELA número 43 (enero-febrero de 2010) es, precisamente, haber expuesto esos hechos.
Poetas, entre otros, publicados en este número de dicha revista: Carolina Cortés Silva, Mayo Muñoz, Livio Gómez, Rodrigo Rojas, entre los mejores.
Y una muy buena crónica-denuncia de Nelson Gómez León sobre la utopía que encierra la creencia que los escritores iban a tener una jubilación. Una promesa que tiene su génesis y final en el mismo punto de partida.
sábado, 16 de enero de 2010
ROSAMEL DEL VALLE: EL POETA DE LA TRISTEZA LARGA
por José G. Martínez Fernández.
¿Quién es Moisés Filadelfio Gutiérrez Gutiérrez?
Preguntado así, alguien me sorprendió.
No, no sabía quién era el tal Moisés Filadelfio.
Rosamel del Valle, me dijo.
Eso ya era otra cosa. ¿Quién entre los artistas de la palabra no conoce a Rosamel del Valle? Es un hito de la poesía chilena.
Nació en Curacaví, el hermoso valle que se encuentra entre Santiago y Valparaíso, en el año inicial del siglo veinte (1900), donde se cosecha la buena uva y se hace una de las mejores chichas del país.
Pensamos que de aquel bondadoso pueblo -que crece día a día- y donde hay mujeres muy hermosas, el poeta había tomado la idea de su seudónimo: del Valle.
No era así: el nombre provenía de un amor de su juventud. ¿Fue tan fuerte el mismo para que el poeta adoptara el apellido de esa mujer? De seguro que sí.
Aún llamándose Moisés Filadelfio abandonó su valle buscando trabajo, el que encontró como linotipista: esa vieja máquina de imprenta que permitía convertir el plomo en palabras.
Empieza dando a conocer sus poemas en diversas publicaciones “sueltas”, hasta que al fin, en 1920, edita su primer libro: Los poemas lunados. Es allí donde pasa a llamarse Rosamel del Valle.
El modernismo (el maestro de dicha escuela, Rubén Darío, era la figura más alta de la poesía en lengua española) y también el post-romanticismo, etiquetan sus primeros poemas, escuelas que Rosamel del Valle abandonará para meterse en el surrealismo y en la poesía metafísica.
La amistad con Humberto Díaz Casanueva, a quien conoce en época de su juventud, será duradera. Ambos compartían los mismos principios en la forma de hacer poesía.
Gracias a Díaz Casanueva consigue dos cosas: Un trabajo en Estados Unidos y una dama que se convertirá en su esposa en 1948.
Hizo unas revistas de poesía de muy corta duración: el problema de siempre: el económico mató esas publicaciones.
Regresó a Santiago en 1962 y falleció tres años después.
Sus libros fundamentales son: PAÍS BLANCO Y NEGRO, 1929; FUEGOS Y CEREMONIAS, 1952 y EL CORAZÓN ESCRITO, 1960.
Todo ello poesía, porque Rosamel del Valle también escribió y publicó narrativa y ensayo, pero ello nunca fue el don fuerte del artista.
Del Valle es un bardo fundamental en la poética metafísica chilena junto a Díaz Casanueva, Teófilo Cid, Gustavo Ossorio, Braulio Arenas y unos pocos más.
Y es una figura relevante en toda la historia poética del Chile del siglo veinte junto a grandes poetas como Pablo de Rokha, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Nicanor Parra.
El siguiente breve poema da cuenta del talante y del talento innovador del poeta del valle de Curacaví.
VOLUNTAD
Esta primavera de frías paredes y de presencias enfermas de sombra
es el ruido secreto que desata los pies en el clima largo tiempo nocturno.
Una paloma en el aire de la nada del pecho
derrama el mensaje sospechado en el temblor de alambre del sueño.
Que el libro de invisible escritura que nadie abre en el miedo de las venas
muestre por fin su dichoso o terrible resplandor de lengua desgarrada.
Que esté oscuro el hombre como el mundo está oscuro,
pero que abra para siempre sus inmensos ojos de viajero que regresa en el día.
En este texto se asoman las imágenes confusamente hermosas del quehacer estético-metafísico de Rosamel del Valle.
Dicen que fue un bohemio…que lo tenía atrapado una larga tristeza. Eso se lo escuché decir a ese maestro peculiar que era Luis Sánchez Latorre (Filebo), allí en las oficinas de LAS ÚLTIMAS NOTICIAS, en 1975 o 1976.
Fuentes:
WIKIPEDIA, enciclopedia virtual.
cienpoemaschilenosclaves.blogspot.com
Otras.
¿Quién es Moisés Filadelfio Gutiérrez Gutiérrez?
Preguntado así, alguien me sorprendió.
No, no sabía quién era el tal Moisés Filadelfio.
Rosamel del Valle, me dijo.
Eso ya era otra cosa. ¿Quién entre los artistas de la palabra no conoce a Rosamel del Valle? Es un hito de la poesía chilena.
Nació en Curacaví, el hermoso valle que se encuentra entre Santiago y Valparaíso, en el año inicial del siglo veinte (1900), donde se cosecha la buena uva y se hace una de las mejores chichas del país.
Pensamos que de aquel bondadoso pueblo -que crece día a día- y donde hay mujeres muy hermosas, el poeta había tomado la idea de su seudónimo: del Valle.
No era así: el nombre provenía de un amor de su juventud. ¿Fue tan fuerte el mismo para que el poeta adoptara el apellido de esa mujer? De seguro que sí.
Aún llamándose Moisés Filadelfio abandonó su valle buscando trabajo, el que encontró como linotipista: esa vieja máquina de imprenta que permitía convertir el plomo en palabras.
Empieza dando a conocer sus poemas en diversas publicaciones “sueltas”, hasta que al fin, en 1920, edita su primer libro: Los poemas lunados. Es allí donde pasa a llamarse Rosamel del Valle.
El modernismo (el maestro de dicha escuela, Rubén Darío, era la figura más alta de la poesía en lengua española) y también el post-romanticismo, etiquetan sus primeros poemas, escuelas que Rosamel del Valle abandonará para meterse en el surrealismo y en la poesía metafísica.
La amistad con Humberto Díaz Casanueva, a quien conoce en época de su juventud, será duradera. Ambos compartían los mismos principios en la forma de hacer poesía.
Gracias a Díaz Casanueva consigue dos cosas: Un trabajo en Estados Unidos y una dama que se convertirá en su esposa en 1948.
Hizo unas revistas de poesía de muy corta duración: el problema de siempre: el económico mató esas publicaciones.
Regresó a Santiago en 1962 y falleció tres años después.
Sus libros fundamentales son: PAÍS BLANCO Y NEGRO, 1929; FUEGOS Y CEREMONIAS, 1952 y EL CORAZÓN ESCRITO, 1960.
Todo ello poesía, porque Rosamel del Valle también escribió y publicó narrativa y ensayo, pero ello nunca fue el don fuerte del artista.
Del Valle es un bardo fundamental en la poética metafísica chilena junto a Díaz Casanueva, Teófilo Cid, Gustavo Ossorio, Braulio Arenas y unos pocos más.
Y es una figura relevante en toda la historia poética del Chile del siglo veinte junto a grandes poetas como Pablo de Rokha, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Nicanor Parra.
El siguiente breve poema da cuenta del talante y del talento innovador del poeta del valle de Curacaví.
VOLUNTAD
Esta primavera de frías paredes y de presencias enfermas de sombra
es el ruido secreto que desata los pies en el clima largo tiempo nocturno.
Una paloma en el aire de la nada del pecho
derrama el mensaje sospechado en el temblor de alambre del sueño.
Que el libro de invisible escritura que nadie abre en el miedo de las venas
muestre por fin su dichoso o terrible resplandor de lengua desgarrada.
Que esté oscuro el hombre como el mundo está oscuro,
pero que abra para siempre sus inmensos ojos de viajero que regresa en el día.
En este texto se asoman las imágenes confusamente hermosas del quehacer estético-metafísico de Rosamel del Valle.
Dicen que fue un bohemio…que lo tenía atrapado una larga tristeza. Eso se lo escuché decir a ese maestro peculiar que era Luis Sánchez Latorre (Filebo), allí en las oficinas de LAS ÚLTIMAS NOTICIAS, en 1975 o 1976.
Fuentes:
WIKIPEDIA, enciclopedia virtual.
cienpoemaschilenosclaves.blogspot.com
Otras.
miércoles, 13 de enero de 2010
Los escritores (de izquierda) y la política (de izquierda)
por Fesal Chain
Poeta, narrador y sociólogo.
“Siempre quise ser un escritor político, de izquierdas, claro está, pero los escritores políticos de la izquierda me parecían infames. Si yo hubiera sido Robespierre, o no, mejor Danton, en una de esas los envío a la guillotina. Latinoamérica, entre sus muchas desgracias, también ha contado con un plantel de escritores de izquierda verdaderamente miserables. Quiero decir, miserables como escritores. Y yo ahora tiendo a pensar que también fueron miserables como hombres. Y probablemente miserables como amantes y como esposos y como padres. Una desgracia. Trozos de mierda esparcidos por el destino para probar nuestro temple, supongo, porque si podíamos vivir y resistir esos libros seguramente éramos capaces de resistirlo todo. En fin, no exageremos. El siglo 20 fue pródigo en escritores de izquierda más que malos, perversos”. Roberto Bolaño
(de entrevista de Demian Orosz para La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, Miércoles 26 de diciembre de 2001).
Qué tema, no? Estoy seguro que este tema y no otro más abstracto, como el ya tan manido de la relación entre el escritor y su compromiso social y político en general, es el que verdaderamente importa hoy. El problema, a mi juicio, viene con todas su descarga de emociones, en esta segunda vuelta electoral o balotage, como se le viene a llamar en estos tiempos, en nuestro Chile del siglo XXI en nuestro Chile bicentenario, binominal y bicéfalo.
A mí no me interesa mayormente si durante 20 años la Concertación ha tenido o no una política cultural, o un fomento más o menos profundo de la industria cultural, de la literatura nacional, del libro, o para los creadores literarios, etc., etc., etc. Me parece tema de sociólogos de la cultura y de funcionarios públicos. O de actores.
A mí me preocupan los escritores y escritoras, me preocupa el modo de ser escritor o escritora en el país bicéfalo. Por ejemplo tomemos el caso de la Sociedad de Escritores de Chile, una casa que sea cae de muerta, como la de Usher, muy fría en invierno, relativamente agradable en verano, donde pululan ciertos personajes más bien desconocidos. Algunos muy pobres, pero no sólo económicamente pobres. Andan con su único librito bajo el brazo mostrando así que son escritores. Pero realmente pasan tantas horas en esa sede, que no sé de dónde sacan tiempo para sentarse frente a un computador, a una máquina de escribir o lisa y llanamente frente a un papel en blanco, con un lápiz bic en la mano. No se puede generalizar, pero que existen esos personajes, existen, y le dan una cierta vida bohemia al lugar. Se meten a la cocina, piden cafecito, caminan por los pasillos y escaleras. Son las nuevas y viejas víctimas de las casas editoriales, del mercado y del neo liberalismo. Pero víctimas que no escriben o escriben poco. Que son, digámoslo así, escritores por definición, pero por definición propia. Sin obras o con escasa producción.
Los que los dirigen o representan, puesto que la SECH es una organización gremial, son también escritores, pero que se dedican más bien a organizar al gremio, a establecer relaciones con las instituciones culturales del estado, con los municipios, para obtener recursos que sirvan al desarrollo y existencia sobretodo del gremio mismo. Para financiar sus reuniones, sus actividades de extensión, talleres, etc., etc.,etc. Llegan incluso a invitar antiguos esbirros de la DINA para invertir en su noble obra. Probablemente algunos, no todos, también con escasa producción literaria. Por supuesto todos auto definidos como de izquierda o progresistas, que terminan sus reuniones de la sala plenaria en algún bar cercano, discutiendo de las regularidades e irregularidades de la Dirección del gremio. Poco y nada de literatura hay en esas conversaciones.
O tomemos a los escritores que fueron reconocidos por el estado democrático, y a los cuales se les entregaron recursos para sacar sus obras o para viajar a congresos y encuentros latinoamericanos y mundiales, de escritores. Los que se repitieron más de dos o tres veces el plato de los premios del Fondart primero y del Fondo del Libro después. Siempre muy preocupados y atentos a cada llamado a concurso, para obtener así recursos frescos para su actividad profesional. De este grupo, nacen los desencantados, que obtuvieron prebendas pero las dejaron de obtener y entonces comienzan a criticar pero en gran medida, y tampoco se puede generalizar, por la herida. Porque ya no obtienen los recursos y el reconocimiento, especialmente en dinero, que les permita continuar con su carrera de escritores.
Ando disgregado hace días, y entre que deseo continuar escribiendo este artículo y que deseo pararme lo más raudamente posible y salir de él con asco, se me viene a la mente, Ezra Pound, metido en una caja de metal de 1x 2, encerrado en un campo de concentración norteamericano por haber tenido un programa de radio en la Italia fascista, y pienso además en las conversaciones que tuvo con T. S. Eliot, sobre la Tierra Baldía y las innumerables correcciones que le realizó Pound al texto.
O pienso en Boris Pasternak, y en su retiro obligado a una pequeña dasha a las afueras de Moscú, tratando de sobrevivir con orgullo en pleno período estalinista. O pienso en Padilla y en su mujer defenestrados ambos de la UNEAC y luego exiliados por escribir un texto que hoy parecería menos que un lamento, sobre la tremenda probabilidad de la construcción del totalitarismo y no del paraíso terrenal. O en Reinaldo Arenas que tuvo que escapar, para no ser encarcelado y que murió de SIDA también en el exilio.
¿Muchos ejemplos del mundo socialista? Bueno, podemos hablar de la vida o de la muerte de los escritores bajo las dictaduras anticomunistas de América Latina. De Argentina por ejemplo, he aquí un texto ejemplar que nos da una pincelada:
“A Rodolfo Walsh lo esperaron una mañana en una calle de Buenos Aires y nada más se sabe de él; Francisco Urondo murió en un enfrentamiento (supo morir con la valentía con que vivió toda su vida); de Haroldo Conti no se sabe nada con certeza, a veces alguien afirma que murió durante la tortura, otras se dice que alguien lo vio hecho un espectro o escuchó su voz en algún vago campo de concentración; hace un año ya que Antonio Di Benedetto está en una cárcel, no sé cual, con uniforme a rayas, con las visitas prohibidas; (…) Miguel Angel Bustos, delicado y tembloroso el frágil niño poeta que teníamos y queríamos, fue asesinado; (…) Emilio de Ippola fue apresado junto con el periodista Eduardo Molina y nadie habla más de su libertad así como tampoco se sabe por qué pudo haber sido detenido; el editor Carlos Pérez desaparecido de su casa hace como diez meses, en una trémula madrugada, y es como si nunca hubiera existido, no figura en ninguna lista, no ha sido reconocido entre los muertos, no está en ninguna prisión. Alberto Burnichón, el “Barbas”, que llevaba en su Citroen 2 CV sus plaquetas de poesía por todo el país, fue secuestrado una noche, el 23 de marzo de 1976, junto con su hijo, en presencia de su mujer y otra hija, eso fue en Córdoba: a los dos días lo encontraron flotando en un pozo de una casa de la vecindad: su hijo nunca apareció.” (1)
No quiero ser injusto, pero de escritores chilenos asesinados no tengo realmente datos, sí de periodistas, como el Perro Olivares, que se suicidó en La Moneda atormentado por el humo, las metrallas y los bombardeos de los Hawker Haunter sobre el Palacio presidencial. Y a propósito de homicidios con armas químicas, se presume que Eugenio Lira Massi, no se suicidó, sino que fue asesinado por esbirros de la DINA en su pieza de París, al igual que lo fue el Presidente Frei Montalva, pero ninguna investigación se ha realizado al respecto. Otro triste ejemplo es José Pepe Carrasco, acribillado en un paredón de un cementerio de Santiago y botado como una bolsa de basura en sus márgenes.
Eso si, que en el Chile democrático han muerto poetas por falta de atención médica, como el caso de Rolando Cárdenas, o se han suicidado, producto de la miseria y el olvido y la falta de apoyo estatal en días aciagos, al menos una pensión de gracia, como fue el caso de nuestro gran poeta nacional Alfonso Alcalde.
En estos días, no sale el sol, ni tampoco vuestros nombres. Durante 20 años bajo el dominio concertacionista, uno levanta una piedra y sale un escritor, una escritora, un poeta. Bueno, Chile siempre ha sido un país de palabras y de palabras bellas, de fuertes imágenes y metáforas. Pero Chile no sólo está lleno de palabras al viento, sino de hombres y mujeres que han hecho de esa palabra su vida. Hombres y mujeres que no andan merodeando las sedes derrumbadas de los palabreros y corruptos de media tinta, ni ministerios, ni escondrijos burocráticos, ni recibiendo esbirros en sus casas, ni haciendo reuniones donde se homenajean entre ellos, ni recibiendo premios, ni fondos estatales.
Escritores que de alguna forma y de todas, cumplen la misión real encomendada. La de ser conciencia crítica de una época, que parafraseando a D. H Lawrence, se nos cae encima de las cabezas como pedazos de cielo muerto. Por eso que dije que no quería ser injusto, puede que muchos de ellos y de ellas hayan sido asesinados bajo la dictadura y no sepamos sus nombres, porque sus vidas no fueron inscritas en la gran comedia del reconocimiento institucional y del poder político. Y acaso hayan sido hombres y mujeres de izquierda realmente, porque pertenecieron al pueblo pobre o a una clase media que creía y aún cree en el poder verdadero, el poder del conocimiento y la enseñanza, el poder de la cultura cotidiana y el de los libros leídos una y otra vez, hasta dejarlos arrugados y en el poder de la escritura anónima y de la obra hecha a machetazos, noche a noche, donde se habla y se conversa de la existencia profunda del ser humano, en este mundo ancho y ajeno.
Me da la impresión que a lo que se refiere Roberto Bolaño en su entrevista, sobre los escritores de izquierdas, es a aquellos que nombro en un comienzo, esos que escriben obras insufribles, pocas y malas, y que además recorren los pasillos del dominio, como única forma de ser reconocidos por algunos, y de obtener las monedas necesarias para no morirse de hambre y a la vez no trabajarle un peso a nadie, y escribir lo menos posible, mientras culpan al mundo de su mediocridad humana y literaria. O a aquellos que prefirieron quedarse con sus primerísimos libros y repetirlos ad infinitum, y dar grandes, fastuosas y egocéntricas lecturas en los patios de fundaciones y en los salones de la pequeña burguesía decadente y victimizada.
Hay otros y otras que en esta coyuntura y en todas, no andan pensando en votar por los mismos pelafustanes que les han dado meras migajas en la mesa del pellejo del poder estatal y partidocrático y no dignidad y reconocimiento profundo, no son aquellos y aquellas pseudo izquierdistas de bares y oficinas, de vidas miserables consigo mismos y los otros, sobretodo con sus pares y compañeros de oficio, sino hombres y mujeres de un Chile profundo, que recorren los laberintos sagrados de un fauno, que se comerá indefectiblemente a esos” trozos de mierda esparcidos por el destino para probar nuestro temple”.
(1) Noé Jitrik, escritor, director del Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Este artículo, del cual publicamos un extracto, fue escrito desde el exilio en México en el año 1977. Posteriormente fue incluido como un capítulo del libro “Las armas y la razón”, Editorial Sudamericana, 1984.
(Texto tomado del diario digital EL CIUDADANO)
Poeta, narrador y sociólogo.
“Siempre quise ser un escritor político, de izquierdas, claro está, pero los escritores políticos de la izquierda me parecían infames. Si yo hubiera sido Robespierre, o no, mejor Danton, en una de esas los envío a la guillotina. Latinoamérica, entre sus muchas desgracias, también ha contado con un plantel de escritores de izquierda verdaderamente miserables. Quiero decir, miserables como escritores. Y yo ahora tiendo a pensar que también fueron miserables como hombres. Y probablemente miserables como amantes y como esposos y como padres. Una desgracia. Trozos de mierda esparcidos por el destino para probar nuestro temple, supongo, porque si podíamos vivir y resistir esos libros seguramente éramos capaces de resistirlo todo. En fin, no exageremos. El siglo 20 fue pródigo en escritores de izquierda más que malos, perversos”. Roberto Bolaño
(de entrevista de Demian Orosz para La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, Miércoles 26 de diciembre de 2001).
Qué tema, no? Estoy seguro que este tema y no otro más abstracto, como el ya tan manido de la relación entre el escritor y su compromiso social y político en general, es el que verdaderamente importa hoy. El problema, a mi juicio, viene con todas su descarga de emociones, en esta segunda vuelta electoral o balotage, como se le viene a llamar en estos tiempos, en nuestro Chile del siglo XXI en nuestro Chile bicentenario, binominal y bicéfalo.
A mí no me interesa mayormente si durante 20 años la Concertación ha tenido o no una política cultural, o un fomento más o menos profundo de la industria cultural, de la literatura nacional, del libro, o para los creadores literarios, etc., etc., etc. Me parece tema de sociólogos de la cultura y de funcionarios públicos. O de actores.
A mí me preocupan los escritores y escritoras, me preocupa el modo de ser escritor o escritora en el país bicéfalo. Por ejemplo tomemos el caso de la Sociedad de Escritores de Chile, una casa que sea cae de muerta, como la de Usher, muy fría en invierno, relativamente agradable en verano, donde pululan ciertos personajes más bien desconocidos. Algunos muy pobres, pero no sólo económicamente pobres. Andan con su único librito bajo el brazo mostrando así que son escritores. Pero realmente pasan tantas horas en esa sede, que no sé de dónde sacan tiempo para sentarse frente a un computador, a una máquina de escribir o lisa y llanamente frente a un papel en blanco, con un lápiz bic en la mano. No se puede generalizar, pero que existen esos personajes, existen, y le dan una cierta vida bohemia al lugar. Se meten a la cocina, piden cafecito, caminan por los pasillos y escaleras. Son las nuevas y viejas víctimas de las casas editoriales, del mercado y del neo liberalismo. Pero víctimas que no escriben o escriben poco. Que son, digámoslo así, escritores por definición, pero por definición propia. Sin obras o con escasa producción.
Los que los dirigen o representan, puesto que la SECH es una organización gremial, son también escritores, pero que se dedican más bien a organizar al gremio, a establecer relaciones con las instituciones culturales del estado, con los municipios, para obtener recursos que sirvan al desarrollo y existencia sobretodo del gremio mismo. Para financiar sus reuniones, sus actividades de extensión, talleres, etc., etc.,etc. Llegan incluso a invitar antiguos esbirros de la DINA para invertir en su noble obra. Probablemente algunos, no todos, también con escasa producción literaria. Por supuesto todos auto definidos como de izquierda o progresistas, que terminan sus reuniones de la sala plenaria en algún bar cercano, discutiendo de las regularidades e irregularidades de la Dirección del gremio. Poco y nada de literatura hay en esas conversaciones.
O tomemos a los escritores que fueron reconocidos por el estado democrático, y a los cuales se les entregaron recursos para sacar sus obras o para viajar a congresos y encuentros latinoamericanos y mundiales, de escritores. Los que se repitieron más de dos o tres veces el plato de los premios del Fondart primero y del Fondo del Libro después. Siempre muy preocupados y atentos a cada llamado a concurso, para obtener así recursos frescos para su actividad profesional. De este grupo, nacen los desencantados, que obtuvieron prebendas pero las dejaron de obtener y entonces comienzan a criticar pero en gran medida, y tampoco se puede generalizar, por la herida. Porque ya no obtienen los recursos y el reconocimiento, especialmente en dinero, que les permita continuar con su carrera de escritores.
Ando disgregado hace días, y entre que deseo continuar escribiendo este artículo y que deseo pararme lo más raudamente posible y salir de él con asco, se me viene a la mente, Ezra Pound, metido en una caja de metal de 1x 2, encerrado en un campo de concentración norteamericano por haber tenido un programa de radio en la Italia fascista, y pienso además en las conversaciones que tuvo con T. S. Eliot, sobre la Tierra Baldía y las innumerables correcciones que le realizó Pound al texto.
O pienso en Boris Pasternak, y en su retiro obligado a una pequeña dasha a las afueras de Moscú, tratando de sobrevivir con orgullo en pleno período estalinista. O pienso en Padilla y en su mujer defenestrados ambos de la UNEAC y luego exiliados por escribir un texto que hoy parecería menos que un lamento, sobre la tremenda probabilidad de la construcción del totalitarismo y no del paraíso terrenal. O en Reinaldo Arenas que tuvo que escapar, para no ser encarcelado y que murió de SIDA también en el exilio.
¿Muchos ejemplos del mundo socialista? Bueno, podemos hablar de la vida o de la muerte de los escritores bajo las dictaduras anticomunistas de América Latina. De Argentina por ejemplo, he aquí un texto ejemplar que nos da una pincelada:
“A Rodolfo Walsh lo esperaron una mañana en una calle de Buenos Aires y nada más se sabe de él; Francisco Urondo murió en un enfrentamiento (supo morir con la valentía con que vivió toda su vida); de Haroldo Conti no se sabe nada con certeza, a veces alguien afirma que murió durante la tortura, otras se dice que alguien lo vio hecho un espectro o escuchó su voz en algún vago campo de concentración; hace un año ya que Antonio Di Benedetto está en una cárcel, no sé cual, con uniforme a rayas, con las visitas prohibidas; (…) Miguel Angel Bustos, delicado y tembloroso el frágil niño poeta que teníamos y queríamos, fue asesinado; (…) Emilio de Ippola fue apresado junto con el periodista Eduardo Molina y nadie habla más de su libertad así como tampoco se sabe por qué pudo haber sido detenido; el editor Carlos Pérez desaparecido de su casa hace como diez meses, en una trémula madrugada, y es como si nunca hubiera existido, no figura en ninguna lista, no ha sido reconocido entre los muertos, no está en ninguna prisión. Alberto Burnichón, el “Barbas”, que llevaba en su Citroen 2 CV sus plaquetas de poesía por todo el país, fue secuestrado una noche, el 23 de marzo de 1976, junto con su hijo, en presencia de su mujer y otra hija, eso fue en Córdoba: a los dos días lo encontraron flotando en un pozo de una casa de la vecindad: su hijo nunca apareció.” (1)
No quiero ser injusto, pero de escritores chilenos asesinados no tengo realmente datos, sí de periodistas, como el Perro Olivares, que se suicidó en La Moneda atormentado por el humo, las metrallas y los bombardeos de los Hawker Haunter sobre el Palacio presidencial. Y a propósito de homicidios con armas químicas, se presume que Eugenio Lira Massi, no se suicidó, sino que fue asesinado por esbirros de la DINA en su pieza de París, al igual que lo fue el Presidente Frei Montalva, pero ninguna investigación se ha realizado al respecto. Otro triste ejemplo es José Pepe Carrasco, acribillado en un paredón de un cementerio de Santiago y botado como una bolsa de basura en sus márgenes.
Eso si, que en el Chile democrático han muerto poetas por falta de atención médica, como el caso de Rolando Cárdenas, o se han suicidado, producto de la miseria y el olvido y la falta de apoyo estatal en días aciagos, al menos una pensión de gracia, como fue el caso de nuestro gran poeta nacional Alfonso Alcalde.
En estos días, no sale el sol, ni tampoco vuestros nombres. Durante 20 años bajo el dominio concertacionista, uno levanta una piedra y sale un escritor, una escritora, un poeta. Bueno, Chile siempre ha sido un país de palabras y de palabras bellas, de fuertes imágenes y metáforas. Pero Chile no sólo está lleno de palabras al viento, sino de hombres y mujeres que han hecho de esa palabra su vida. Hombres y mujeres que no andan merodeando las sedes derrumbadas de los palabreros y corruptos de media tinta, ni ministerios, ni escondrijos burocráticos, ni recibiendo esbirros en sus casas, ni haciendo reuniones donde se homenajean entre ellos, ni recibiendo premios, ni fondos estatales.
Escritores que de alguna forma y de todas, cumplen la misión real encomendada. La de ser conciencia crítica de una época, que parafraseando a D. H Lawrence, se nos cae encima de las cabezas como pedazos de cielo muerto. Por eso que dije que no quería ser injusto, puede que muchos de ellos y de ellas hayan sido asesinados bajo la dictadura y no sepamos sus nombres, porque sus vidas no fueron inscritas en la gran comedia del reconocimiento institucional y del poder político. Y acaso hayan sido hombres y mujeres de izquierda realmente, porque pertenecieron al pueblo pobre o a una clase media que creía y aún cree en el poder verdadero, el poder del conocimiento y la enseñanza, el poder de la cultura cotidiana y el de los libros leídos una y otra vez, hasta dejarlos arrugados y en el poder de la escritura anónima y de la obra hecha a machetazos, noche a noche, donde se habla y se conversa de la existencia profunda del ser humano, en este mundo ancho y ajeno.
Me da la impresión que a lo que se refiere Roberto Bolaño en su entrevista, sobre los escritores de izquierdas, es a aquellos que nombro en un comienzo, esos que escriben obras insufribles, pocas y malas, y que además recorren los pasillos del dominio, como única forma de ser reconocidos por algunos, y de obtener las monedas necesarias para no morirse de hambre y a la vez no trabajarle un peso a nadie, y escribir lo menos posible, mientras culpan al mundo de su mediocridad humana y literaria. O a aquellos que prefirieron quedarse con sus primerísimos libros y repetirlos ad infinitum, y dar grandes, fastuosas y egocéntricas lecturas en los patios de fundaciones y en los salones de la pequeña burguesía decadente y victimizada.
Hay otros y otras que en esta coyuntura y en todas, no andan pensando en votar por los mismos pelafustanes que les han dado meras migajas en la mesa del pellejo del poder estatal y partidocrático y no dignidad y reconocimiento profundo, no son aquellos y aquellas pseudo izquierdistas de bares y oficinas, de vidas miserables consigo mismos y los otros, sobretodo con sus pares y compañeros de oficio, sino hombres y mujeres de un Chile profundo, que recorren los laberintos sagrados de un fauno, que se comerá indefectiblemente a esos” trozos de mierda esparcidos por el destino para probar nuestro temple”.
(1) Noé Jitrik, escritor, director del Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Este artículo, del cual publicamos un extracto, fue escrito desde el exilio en México en el año 1977. Posteriormente fue incluido como un capítulo del libro “Las armas y la razón”, Editorial Sudamericana, 1984.
(Texto tomado del diario digital EL CIUDADANO)
martes, 5 de enero de 2010
EL MARIPOSÓN CIFUENTES, EL DESCONOCIDO Y LA CASTRO
(Minicuento)
por José G. Martínez Fernández.
Vivió muy poco tiempo –dos o tres meses- en un barrio de Arica, en los años posteriores a 1960, un joven de ojos brillante, de estatura respetable.
Gozaba de fama de atractivo entre las damas, pero el joven cuyo nombre no recuerdo, era totalmente ajeno a toda aventura sentimental y solía hablar poco.
En aquel tiempo yo tenía poco más de diez años.
El joven vivía y almorzaba en una casa de una cincuentona pobre.
Trabajaba, si mal no recuerdo, en el puerto.
Sólo tengo claro que tras él andaba un singular sujeto –pequeño de tamaño, hablador a más no dar-…que era llamado el maricón, por las señoras y caballeros del poblado.
Se llamaba Carlos Cifuentes.
El maricón Cifuentes, le decían en Arica, donde casi se conocían todos a pesar que la ciudad ya empezaba a despegar en crecimiento.
Él perseguía casi diariamente al joven que había llegado del sur con una historia cargada de dudas…Decía que se iría a trabajar a Bolivia…
Hostigado por el acoso de Carlos Cifuentes, el sureño un día le dio su buen puñete en la boca…señalándole que a él le gustaban las mujeres y no los mariposones.
Cifuentes lloró su desgracia y concurrió donde la Castro, una vieja retorcida, que juraba armar parejas cómo fuese, a cambio de alguna suma de dinero…
El homosexual -en una de sus visitas a la casa de la Castro- advirtió que ésta intentaba seducirlo, ante lo que apretó “a cien por hora”.
Conocida la historia entre los ariqueños se empezó a hablar de “la maratón del mariposón Cifuentes”.
Era el hazmerreír.
La Castro decía que ella jamás habría intentado abusar de tal persona. “No me gustan los colas”, dijo.
El joven sureño no se enteró jamás de esa anécdota porque aquello ocurrió cuando ya iba camino a Bolivia.
Dos meses más tarde llegaron noticias de ese país que decían que el extraño sureño había muerto en la guerrilla, combatiendo.
Muchas lágrimas corrieron por los ojos de hombres y mujeres ariqueños que le habían conocido. Nada había delatado en él al revolucionario.
No podían compartir sus ideas, quizás; pero les dolía su muerte.
El único que sonrió fue Cifuentes, hecho que conoció la mayoría de los ariqueños.
Desde ese momento no faltaron los habitantes de dicha ciudad que empezaron a rayar las paredes de los baños de los bares de la ciudad con la siguiente frase:
“Extraño sureño: HÉROE…Carlos Cifuentes, MARIPOSÓN”.
Y el rayado lo hacían con rabia.
por José G. Martínez Fernández.
Vivió muy poco tiempo –dos o tres meses- en un barrio de Arica, en los años posteriores a 1960, un joven de ojos brillante, de estatura respetable.
Gozaba de fama de atractivo entre las damas, pero el joven cuyo nombre no recuerdo, era totalmente ajeno a toda aventura sentimental y solía hablar poco.
En aquel tiempo yo tenía poco más de diez años.
El joven vivía y almorzaba en una casa de una cincuentona pobre.
Trabajaba, si mal no recuerdo, en el puerto.
Sólo tengo claro que tras él andaba un singular sujeto –pequeño de tamaño, hablador a más no dar-…que era llamado el maricón, por las señoras y caballeros del poblado.
Se llamaba Carlos Cifuentes.
El maricón Cifuentes, le decían en Arica, donde casi se conocían todos a pesar que la ciudad ya empezaba a despegar en crecimiento.
Él perseguía casi diariamente al joven que había llegado del sur con una historia cargada de dudas…Decía que se iría a trabajar a Bolivia…
Hostigado por el acoso de Carlos Cifuentes, el sureño un día le dio su buen puñete en la boca…señalándole que a él le gustaban las mujeres y no los mariposones.
Cifuentes lloró su desgracia y concurrió donde la Castro, una vieja retorcida, que juraba armar parejas cómo fuese, a cambio de alguna suma de dinero…
El homosexual -en una de sus visitas a la casa de la Castro- advirtió que ésta intentaba seducirlo, ante lo que apretó “a cien por hora”.
Conocida la historia entre los ariqueños se empezó a hablar de “la maratón del mariposón Cifuentes”.
Era el hazmerreír.
La Castro decía que ella jamás habría intentado abusar de tal persona. “No me gustan los colas”, dijo.
El joven sureño no se enteró jamás de esa anécdota porque aquello ocurrió cuando ya iba camino a Bolivia.
Dos meses más tarde llegaron noticias de ese país que decían que el extraño sureño había muerto en la guerrilla, combatiendo.
Muchas lágrimas corrieron por los ojos de hombres y mujeres ariqueños que le habían conocido. Nada había delatado en él al revolucionario.
No podían compartir sus ideas, quizás; pero les dolía su muerte.
El único que sonrió fue Cifuentes, hecho que conoció la mayoría de los ariqueños.
Desde ese momento no faltaron los habitantes de dicha ciudad que empezaron a rayar las paredes de los baños de los bares de la ciudad con la siguiente frase:
“Extraño sureño: HÉROE…Carlos Cifuentes, MARIPOSÓN”.
Y el rayado lo hacían con rabia.
sábado, 2 de enero de 2010
UN CUENTO DE NAVIDAD
por LUIS CERMEÑO.
Un arrebato sangriento sobre un montículo iluminado despejaba las tinieblas del lugar que se habían apoderado de Domingo Klopstock. Adentro, en el bar, escanciaban culines de cerveza entre los extranjeros. Se habían golpeado el mancebo Loreto contra Guisantes Barbarella. En el fondo de la barra, un viejo polaco cantaba canciones de sus orígenes con un tono aguardientoso y cansino. Como las infinitas fibras de un mango filoso e invasivo las venas de Klopstock empezaron a ramificarse sobre la mesa. Le había mostrado su morcilla a la gorda puta que lavaba los baños, noches antes, y ella le había sugerido que le faltaba más higiene. No hubo oral aquella borrachera. Domingo trabajaba aquel invierno en un buque tanque salmonero. El frío le hacía doler el instante siguiente de cada una de sus células. Como un mango contiene los filos de cada una de sus fibras hasta el momento de la primer mordedura, las venas de Klopstock se desangraban al primer trago de vodka. Las truchas saltaban en manantiales cristalinos de una tierra reservada a la pureza inmarcesible de los osos negros. Un zancudo cayó sobre su culín de cerveza. Su curtido dedo sacó al bicho directamente del líquido y lo estampó en la tapa de la butaca. Una salchicha más y vaciaría sus tripas sobre el pequeño gilipollas italiano que se pasaba la mano sobre su grasoso cabello. Era el viento que provenía de la capilla. Allí se arrodillaban los muertos del cementerio aledaño a clamar por sus risibles faltas. Un lobo devoraba un trozo de carne fresco que le había arrojado la puta que lavaba los baños.
(Texto extraído de la revista www.cinosargo.cl.kz)
Un arrebato sangriento sobre un montículo iluminado despejaba las tinieblas del lugar que se habían apoderado de Domingo Klopstock. Adentro, en el bar, escanciaban culines de cerveza entre los extranjeros. Se habían golpeado el mancebo Loreto contra Guisantes Barbarella. En el fondo de la barra, un viejo polaco cantaba canciones de sus orígenes con un tono aguardientoso y cansino. Como las infinitas fibras de un mango filoso e invasivo las venas de Klopstock empezaron a ramificarse sobre la mesa. Le había mostrado su morcilla a la gorda puta que lavaba los baños, noches antes, y ella le había sugerido que le faltaba más higiene. No hubo oral aquella borrachera. Domingo trabajaba aquel invierno en un buque tanque salmonero. El frío le hacía doler el instante siguiente de cada una de sus células. Como un mango contiene los filos de cada una de sus fibras hasta el momento de la primer mordedura, las venas de Klopstock se desangraban al primer trago de vodka. Las truchas saltaban en manantiales cristalinos de una tierra reservada a la pureza inmarcesible de los osos negros. Un zancudo cayó sobre su culín de cerveza. Su curtido dedo sacó al bicho directamente del líquido y lo estampó en la tapa de la butaca. Una salchicha más y vaciaría sus tripas sobre el pequeño gilipollas italiano que se pasaba la mano sobre su grasoso cabello. Era el viento que provenía de la capilla. Allí se arrodillaban los muertos del cementerio aledaño a clamar por sus risibles faltas. Un lobo devoraba un trozo de carne fresco que le había arrojado la puta que lavaba los baños.
(Texto extraído de la revista www.cinosargo.cl.kz)
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