por José G. Martínez Fernández.
Bajo la batuta de Gastón Herrera Cortés ha aparecido un nuevo número de LA CAZUELA, revista literaria “made in Arica”, una de las mejores del norte de Chile.
Numerosos poetas se dan cita en ella. De distinto calibre. Buenos, medianos y de los otros.
Sin embargo el interés de Gastón Herrera es aplaudible, toda vez que cualquier muestrario poético sirve para rescatar parte de la historia del hacer lírico reciente y no tan reciente.
Esa tarea la hace Gastón Herrera en su revista.
Esta vez me quiero detener no en la poética de los seleccionados, sino en la visión planteada en la portada de LA CAZUELA.
Se señala allí, entre otros puntos: “Con un precio del cobre exitoso, un dólar bajísimo y una supuesta organización estatal proba. Quizás allí está el problema. Tal vez existe un desorden en el estamento fiscal, una suerte de corrupción desatada, de la cual día a día tenemos ejemplos reconocidos a viva voz, que no nos dejan despegar plenamente”.
En esas palabras sabias está la misma madre del cordero. La corrupción existente en el conglomerado que nos gobernó veinte años es innegable.
En un mes y fracción de tiempo cambian todas las autoridades.
¿Cómo se viene la mano?
No sabemos.
Lavín, Hinzpeter, Álvarez, Larroulet, Cruz, serán hombres claves en el nuevo gobierno.
En cultura ya sabemos quién será el Ministro y también el Jefe del Consejo de la Cultura y las Artes en Arica.
Ojalá el proyecto de los “nuevos” eche por la borda el de los viejos. Eso en lo cultural.
En los ámbitos señalados por LA CAZUELA deberá crearse un espacio de dignidad para los chilenos o, en caso contrario, el gobierno caerá en grave falencia y con ello podrían producirse estallidos sociales importantes.
Lo bueno de LA CAZUELA número 43 (enero-febrero de 2010) es, precisamente, haber expuesto esos hechos.
Poetas, entre otros, publicados en este número de dicha revista: Carolina Cortés Silva, Mayo Muñoz, Livio Gómez, Rodrigo Rojas, entre los mejores.
Y una muy buena crónica-denuncia de Nelson Gómez León sobre la utopía que encierra la creencia que los escritores iban a tener una jubilación. Una promesa que tiene su génesis y final en el mismo punto de partida.
miércoles, 27 de enero de 2010
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